Manuel Torres Boonen
En
1898 ingresa Manuel Torres Boonen hijo del fundador don Tomás
Torres y médico como él, fue el cirujano titular
de la Quinta Compañía a la que sirvió
33 años desempeñando muchos cargos de Oficial.
Hacía ya once años que el quintino Manuel Torres
era el Secretario General de la Institución cuando
ocurrió su muerte, trágico acontecimiento que
la prensa calificó de desgracia nacional y que causó
a todos el más profundo dolor.
En los funerales formaron corporaciones
humanitarias, sociedades científicas u obreras, instituciones
de beneficencia, tropa del Ejército, pero más
que todo fue el pueblo, el humilde pueblo, el que exteriorizó
su pesar en la forma más sentida. Las lágrimas
se asomaban a muchos ojos al paso del cortejo y su tumba quedó
materialmente cubierta por una pirámide de flores,
compuesta en gran parte de ramos modestos.
En los discursos que en el Cementerio
pronunciaron representantes de todas las colectividades, se
ensalzó la labor de Manuel Torres en su carácter
de médico, de amigo, de benefactor público,
pero en esos discursos preparados de antemano, nadie pudo
notar un hecho que es fundamental y que es profundamente educativo:
que un médico de hospital, un cirujano militar y un
miembro del Cuerpo de Bomberos, pudiera haberse hecho acreedor
a la admiración, al afecto y a la gratitud de tanta,
tanta gente.
Manuel Torres Boonen acudió
siempre al lugar en que fueran necesarios sus servicios. Viajó
a auxiliar a los heridos en la catástrofe del Alpatacal;
en el terremoto de Talca mereció una especial felicitación
del Ministro de Guerra don Bartolomé Blanche. El Gobierno
de Francia lo condecoró por sus servicios médicos
prestados durante la primera Guerra Mundial en el frente francés,
mientras se encontraba comisionado por el Gobierno de Chile
en esa Nación. En todas partes dejó el recuerdo
de su actuación eficiente y generosa.
La Quinta Compañía
colocó en su tumba una placa con la siguiente inscripción:
" A MANUEL TORRES BOONEN LO ACOMPAÑA EL CARIÑO
DE LA 5ª COMPAÑÍA DE BOMBEROS".
En sesión especial celebrada
por la Compañía y a la que concurrió
su hijo Manuel Torres de la Cruz y familiares, se le rindió
el póstumo homenaje de los quintinos. Se adhirieron
al íntimo dolor los ex voluntarios y amigos de la Quinta.
Doña Carmela Carvajal v. de Prat dice"... ante
la horrible desgracia que nos arrebató al inolvidable
Manuel Torres... sírvase aceptar la querida Quinta
la expresión de mi más sentido pésame
en este duelo que nos es común."
Una calle recuerda su nombre
en la ciudad. En la Quinta su figura se venera junto a la
de otros grandes quintinos. Una corona fúnebre relata
su vida y su muerte y en el archivo centenares de páginas
muestran su trabajo de Secretario y Oficial.
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