Ignacio
Santa María Márquez De la Plata
Ignacio Santa María nació en Santiago
el 25 de septiembre de 1859, era el hijo menor de Presidente
de la República Don Domingo Santa María y de
Doña Emilia Márquez de la Plata. Estudio en
el Instituto Nacional y en la Universidad de Chile, de donde
se tituló de Abogado en 1880. Se dedicó preferentemente
a la abogacía y llegó a ser una de las figuras
sobresalientes del foro chileno.
Colaboró en diarios y revistas que lo dieron a conocer
como escritor e historiador. Fue Diputado por Valdivia en
varios períodos y rehusó en varias ocasiones
carteras ministeriales. Era casado con doña Elisa Sánchez
Ortúzar.
El 1º de diciembre de 1875, ingresó a la Quinta.
Tenía sólo 16 años y al poco tiempo comenzó
a ocupar todos los cargos de oficial. En 1892 es elegido Comandante,
en 1893 Vicesuperintendente y Superintendente de 1894 a 1895
y de 1911 a 1913. Fue nombrado Director Honorario en 1896.
Ignacio Santa María tenía un espíritu
profundamente progresista, en el primer período en
que fue Superintendente, dio comienzo a la construcción
del Cuartel General y en el segundo período a la renovación
del material mayor del Cuerpo por bombas automóviles.
El fue el primer Comendador de la "Orden del Pololo".
Ese distintivo era un pololo verde que servía como
adorno de corbata o en el ojal de la solapa. La figura del
pequeño coleóptero era de metal esmaltado en
el mismo color del uniforme Quintino y dio origen al término
"pololeo" y sus derivados, ya que como era natural
todos esos jóvenes le hacían la corte a alguna
niña, y de prenda, antes del anillo de compromiso,
o como prueba de cariño, algunos voluntarios prestaban
o daban sus insignias a sus preferidas. De ahí empezó
lo de "mi pololo" que decían las niñas,
dicho que fue seguido por "mi polola", y que terminó
por crear el verbo pololear.
En 1920 en medio de la agitación política,
la Compañía le pidió que estableciera
una norma de conducta para que los Quintinos no se vieran
enfrentados a divisiones por sus convicciones políticas.
La norma establecida, es uno de los principales patrimonios
de la Compañía y se resume en:
"EN EL UMBRAL DE LA QUINTA COMPAÑÍA DEBEN
QUEDAR TODOS LOS CALORES DE LA CALLE, PARA QUE ADENTRO SOLO
QUEDEN, COMO SIEMPRE LOS AMIGOS Y COMPAÑEROS UNIDOS
POR LAZOS QUE NADA TIENEN QUE VER CON LA POLITICA".
Don Ignacio Santa María falleció repentinamente
el 6 de agosto de 1922, tenía 63 años y había
obtenido el premio por 45 años de servicio. Digno de
la modestia que lo caracterizaba, dio instrucciones para que
a su funeral sólo asistiera la Quinta. El 12 de noviembre
del mismo año, la Compañía junto al Directorio,
efectuó una romería a su mausoleo, donde se
coloco una placa de agradecimiento por todos sus servicios.
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