TERCERA COMPAÑIA DE BOMBEROS DE VALPARAISO
"COUSIÑO Y AGUSTIN EDWARDS"
LOS HOMBRES QUE HAN HECHO HISTORIA
A lo largo de su historia, la Tercera ha tenido entre sus filas voluntarios que han llegado a ser grandes aportes a la historia patria, a la ciudad y al Cuerpo de Bomberos de Valparaíso.
Su primer Director, don Luis Cousiño Squella, ha pesar de no haber perdurado por largo tiempo en sus filas, se le reconoce haber ocupado el cargo más importante a que puede optar un voluntario en la Compañía. Su vida posterior dejó un gran aporte a diversas instituciones de nuestro país, quizá, el más notable, haya sido el obsequio a la ciudad de Santiago del Parque Cousiño, hoy Parque O'Higgins. En el orden social, fue el fundador del célebre Club de la Unión de nuestra capital.
El primer Capitán, don Edmundo Sartori, tiene un aporte vital para la Tercera. Fue el hombre que le dio la disciplina y orden de una institución naciente. Además, fue la piedra angular para la construcción del primer cuartel.
Don Angel Custodio Gallo Goyenechea, pertenecía a una acaudalada familia y tuvo activa participación en la vida pública. Fue el primer voluntario de la Tercera que llegó al cargo de Superintendente de, la en aquellos años, Asociación de Bomberos Voluntarios. Fue diputado ante el Congreso Nacional y, posteriormente, fundador de la 2ª Compañía de Bomberos de Santiago.
El señor Manuel A. del Río, nunca llegó a ser Director de la Compañía, pero sí fue Capitán, y su labor en este último cargo lo catapultó para ser Comandante del Cuerpo y, más tarde Superintendente. La muerte lo sorprendió ejerciendo este importante cargo. Sumamente preocupado de la historia bomberil porteña, fue de los primeros en escribir una historia del Cuerpo. También fundó otras instituciones bomberiles.
La Tercera tuvo la ingrata circunstancia el año 1859, a raíz de una revuelta encabezada por don Pedro León Gallo Goyenechea, de que tuvieran en prisión a su Director, Capitán y Teniente 3º, los señores Angel Custodio Gallo Goyenechea, Juan J. Rodríguez y Manuel A. del Río, respectivamente. Además, su Secretario, don Octavio González Raimundis, se debió autoexiliar regresando posteriormente a Chile. Con el tiempo llegó a ser Cónsul de Chile en París. Durante los días de aquella revuelta, dejó de existir el joven voluntario tercerino don Domingo Segundo Espiñeira. Para cumplir con sus exequias fúnebres, se solicitaron los respectivos permisos, sin embargo la autoridad los negó para ser realizados en pleno día. Para suplir esta eventualidad, los funerales se hicieron a la una de la madrugada usándose para la iluminación chonchones. De esta triste circunstancia quedó la costumbre hasta nuestros días, de celebrar los funerales de voluntarios del Cuerpo de Bomberos en horas vespertinas e iluminados con antorchas.
Con ocasión del bombardeo de Valparaíso por la escuadra española, el 31 de Marzo de 1866, cupo a la Tercera un arduo trabajo tras los incendios ocasionados por tan deleznable ataque. Los voluntarios debieron soportar en forma estoica en su cuartel, las tres horas que duró el bombardeo. Su trabajo posterior se dedicó a combatir el fuego producido en los Almacenes Fiscales, para continuar defendiendo casas habitación en la antigua plaza Municipal (hoy Echaurren).
Puede ser que los momentos más amargos vividos por la Tercera hayan sido los acontecidos con la revolución de 1891. El 3 de Marzo de aquel año, el Presidente de la República don José Manuel Balmaceda, ordenó y notificó a la Dirección General del Cuerpo, que los voluntarios de la Tercera deberían abtenerse de concurrir a incendios, ejercicios y academias; como también, de concurrir a las salas del Cuartel, so pena de prisión. En palabras simples: la Compañía quedó prácticamente clausurada. Esta triste situación se prolongó hasta el 28 de Agosto de 1891, en esa fecha las fuerzas balmacedistas cayeron derrotadas en Placilla poniendo fin a la contienda. Esa noche, llamada también "La noche triste", se volvieron a abrir las puertas del cuartel y dieron albergue a 200 soldados del Ejército Constitucional. Tan lamentable guerra fratricida privó de la existencia a dos voluntarios de la Tercera: el señor Enrique García Ledesma, en la batalla de Huara, y el señor Eusebio Guerra, que cayó en Concón.
La solidaridad de las otras Compañía del Cuerpo en esos tristes meses fue ejemplar. En las formaciones para ejercicios y otros, un gran espacio se dejaba entre la 2ª y 4ª, para demostrar que allí faltaba la Tercera. En un Ejercicio y Revista General acontecido con posterioridad a los hechos, el día 11 de Octubre de 1891, el Directorio General felicitó a la Compañía tras el "vejamen dictatorial".
Tuvieron paso por la Tercera los hermanos Juan y Mateo Clark, constructores del ferrocarril que une Los Andes con Mendoza.
Otros hombres insignes han sido tercerinos. El acaudalado señor y gran filántropo porteño, don Carlos Van Buren Vallejo. Hombre que dio parte de su fortuna en vida en favor de incontables instituciones de nuestra ciudad; don Rafael Luis Barahona San Martín, abogado radicado en Valparaíso el año 1905, llegó a ser senador y Ministro del Interior y ocupó los cargos de Comandante y Superintendente del Cuerpo. Don Juan Enrique Lyon Sarratea, quizá uno de los grandes Comandantes que haya tenido el Cuerpo de Bomberos de Valparaíso, gran organizador y propulsor de muchas directrices que perduran hasta nuestros días.
Doce voluntarios de la Tercera han ocupado el alto cargo de Superintendente del Cuerpo, a saber, los señores: Angel Custodio Gallo Goyenechea, Carlos García Huidobro, Manuel A. del Río, Ricardo H. de Ferari Goñi, Carlos Van Buren Vallejo, Carlos García Ledesma, Guillermo E. Purcell Verdugo, Rafael Luis Barahona San Martín, Carlos David Finlay Montenegro, Guillermo Purcell Winter Rafael Luis Barahona Stahr y Domingo Monteverde Engelbach desde 1998 hasta la fecha siendo reelegido para el período 2001-2002. Por increíble circunstancia, ha ocurrido que dos padres e hijos han llegado a tan importante cargo, los señores Purcell y Barahona.
Seis de sus voluntarios han ocupado el cargo máximo del servicio activo del Cuerpo, el de Comandante, fueron los señores: Angel Custodio Gallo Goyenechea, Manuel Riofrío Papa, Manuel A. del Río, Carlos García Ledesma, Juan Enrique Lyon Sarratea y Rafael Luis Barahona San Martín.
Otros tantos han servido diversos cargos de la Dirección General. Inoportuno sería nombrarlos a todos, pero la historia de la Tercera los tiene en su preciada historia. Podremos pecar de ingratos con muchos que no han sido nombrados en esta breve síntesis, pero sería injusto no rendir un tributo a quienes han hecho brillar ese número TRES.
El año 1934 don Rafael Luis Barahona San Martín escribió el Prólogo de un libro escrito por el Secretario de esa época, don Guillermo E. Meyer, llamado "Tradiciones Tercerinas". El primer párrafo de ese prólogo quizás resuma lo que es esta Compañía, decía:
"¡La Tercera!¡Qué mezcla tan original de austera disciplina y de alegría desbordante!¡Qué espléndida escuela de rígido civismo y, al mismo tiempo, que hogar más grato y centro más íntimo de noble amistad y leal camaradería!"
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